Todos los productos que a las mujeres nos vuelven locas vienen en envases diferentes; novedosos... lindos a la vista, prácticos al tacto... hay productos que son lo mismo pero en diferente presentación, en envase colorido, digno de presumir... pero la fórmula es la misma, el contenido no varía... incluso si es malo el producto, basta con que nos llene la vista para pagar el precio que sea con tal de llevárnoslo con nosotras en ese mismo momento.
Con los hombres pasa lo mismo. Muchos de ellos están hechos de lo mismo pero su presentación es diferente. Su discurso para venderse es diferente, suena bien, saben cómo hacerlo, la elocuencia les sienta bien, porque logran su cometido, que saquemos la cartera y pagemos el precio por llevárnoslos "puestos".
Pero sucede que ya en casa, con la nueva adquisición, vamos descubriendo de qué están hechos, cuál es su contenido, cuál es la fórmula que los hizo desde una inicio tan atractivos, misma que luego de que reposar, se vuelve tóxica.
Decepcionante es cuando esa fórmula se asienta y sale a flote su ingrediente más denso; el egoísmo... o resulta que cuando sus ingredientes se mezclan con los nuestros, lo que antes parecía ser la formulación perfecta, al incorporarla con la nuestra, termina por cortarse y resulta imposible intentar siquiera volver al principio, para juntarlo todo de nuevo, para separar lo suyo de lo nuestro y rescatar lo que quede rescatable.
Es muy probable que no corramos con la suerte, la fórmula reconstruida no tiene el mismo efecto que solía embotar nuestros sentidos, la chispa se acabó;vemos, no sin tristeza, que el agua y el aceite no se mezclan, que nuestro deseo de amor, de respeto, de inculsión, no va con su deseo de un cuerpo, de preferencia acéfalo, de una compañera ocasional, siempre dispuesta y deseosa, que no se atreva a confrontarlos cuando lo que recibe a cambio de lo que está dispuesta a dar es poco, que no le pase por la mente siquiera cuestionar el porqué no están disponibles cuando se les necesita, incluso para para darles amor...
Resulta que al envase le salieron propiedades que no venían descritas en su etiqueta: ese envase, con todo y contenido... se evapora.
...que triste es terminar rematando ese envase que antes lucía tan atractivo porque el contenido, una vez reposado, se volvió tóxico y terminó ocasionando una reacción alérgica después de haberlo usado.
Se le quitan a una, por un buen tiempo, las ganas de salir de compras, de echar al carrito del supermercado lo primero que vemos en el estante, ese producto que a primera impresión nos hizo click a la vista, nos volvió locas... adios a las compras compulsivas o de útimo momento.
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1 comentario:
Excelente, me encantó tu artículo tienes una chispa para escribir que le da al lector esa oportunidad de continuar con el artículo sin aburrirte, al contrario de descubrir que viene después y cual será su final de una manera divertidisima. Felicidades!! Te quiero Maya.
02/Junio/08
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